Ya sea para la cerveza o el vino, muchos estudios tienden a demostrar que un consumo moderado reduciría el riesgo de muchas enfermedades, principalmente las cardiovasculares. Pero, por supuesto, El consumo excesivo de alcohol tiene daños bien conocidos. Además de los riesgos asociados a la embriaguez, el consumo regular de alcohol en exceso es perjudicial para el cuerpo. Así que si ya bebes una cerveza o un vaso de vino de vez en cuando, intenta no aumentar tu consumo. Y si no bebes nada, no tiene sentido empezar a beber en busca de un efecto protector.