El principio de funcionamiento del cepillo de vapor es simple. El agua líquida se coloca en un tanque y luego se calienta por medio de resistencias eléctricas hasta una temperatura de hasta 120°C. Normalmente se incorpora una luz de advertencia o una señal acústica en la unidad para indicar que el agua está lista para su uso. advierte al usuario cuando se complete la puesta en marcha. El agua calentada se descarga como vapor cuando entra en contacto con el suelo. La emisión de vapor es controlada por el usuario por medio de una manija o un comando específico. La limpieza se realiza dirigiendo el cabezal del aparato, equipado con un paño de microfibra, hacia la zona a tratar y presionando el control correspondiente para producir el chorro de vapor.